En Andrés®, además de todos los chécheres habidos y por haber que puedes encontrar, hay una obra de arte delicada, de figura tentadora y curvas perfectas. Son los torsos desnudos, erguidos del barro y creados por la artista Totó Mayorga, allegada al Hogar Encendido.

Cuenta Totó que después de incontables intentos y esfuerzos para darle forma a aquellos torsos, la paciencia se iba agotando y la toalla, en términos del boxeo, iba lentamente cayendo a la lona. Así que en una de tantas oportunidades sin resultado, la artista encontró un mazo, lo agarró y empezó, con fina entereza, a darle un par de golpes a la figura que medianamente había moldeado en el barro, uno tras otro sin clemencia alguna. Poco a poco, cada mazazo le daba a la escultura de Totó una gloriosa silueta de mujer, con senos pronunciados pero no exagerados, cintura y caderas de guitarra y elegantes hombros.

El gaviero de Andrés®, tiempo después vio los torsos desnudos y diligente hizo una oferta por ellos, “le doy esta nevera por esas esculturas” a lo que Totó no vaciló en aceptar. Hoy los torsos yacen en algunos rincones del Paraíso, donde se vive la vida al revés.¡Se la cambió por una nevera!

Por: Juan Ruiz