En el restaurante atípico hay una obra de arte que nadie imaginaría, hecha a mano e inspirada en uno de los artistas más importantes del país.

La historia cuenta que el Gaviero se enteró de la visita de un ilustrísimo comensal, uno tan especial que  llenaría de contento el Paraíso y a quien Andrés en persona haría un homenaje. Dos olletas y un par de remaches fueron los elementos necesarios para hacer realidad el regalo que más adelante sorprendería al maestro.

La cercanía del excelentísimo se sentía en el palpitar de los corazones, mientras, Andrés aguardaba sereno su llegada. Enhorabuena la espera desaparecía y la silueta del pintor y escultor colombiano se asomaba, quebrando el límite entre el mundo real y el lugar donde rumbean los astronautas, Andrés Carne de Res. El propietario se acercaba como anfitrión, en sus manos reposaba la unión exagerada de dos olletas adornada con una flor hecha en latas. “Maestro Fernando Botero, hicimos este trabajo para usted” dijo el gaviero, mientras el asombro se convertía en una sensación de gratitud del artista. Con la mirada fija en aquel homenaje hecho con dos olletas y remaches, Botero descubrió su voz con un par de palabras, “te lo voy a regalar a ti”, así que tomó la olleta, la firmó 7 veces y la convirtió en una obra invaluable que hoy reposa en uno de los rincones mágicos del Paraíso atípico de Andrés® en Chía.

Por: Juan Ruiz